jueves, 14 de julio de 2011

José Antonio Labordeta

Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad

Antes del advenimiento de la era digital, era una práctica frecuente grabar las canciones que emitía la radio en cintas de casette. Olvidada en algún cajón debo de tener todavía una de estas viejas cintas. No la grabé yo, y por eso no supe durante mucho tiempo de quién eran dos de las canciones que contenía y que me llamaron mucho la atención siendo adolescente. Una de ellas, que no estaba entera en la cinta, decía así:

Hay que defender la tierra, el agua, el ferrocarril,
antes de que vengan otros y los hagan producir.
Y los hagan producir llevándose su provecho
y a nosotros nos contenten con el trabajo bien hecho.
Con el trabajo bien hecho solo el buey siente alegría,
que el hombre, además de eso, sabe lo que es plusvalía.

Muchos años después supe que esta canción es de José Antonio Labordeta. A él pertenecen también los versos que encabezan esta entrada, tomados de Canto a la libertad. Una canción que pasa por ser himno oficioso de Aragón y que debería ser un himno para la humanidad entera. Conocido sobre todo por su faceta de músico y por su programa de televisión Un país en la mochila, este licenciado en filosofía y letras, escritor, político y poeta aragonés fue siempre un defensor de la causa de la libertad.

Meses antes de su muerte compré un libro suyo, Memorias de un beduino en el Congreso de los diputados, en el que habla de su experiencia como diputado entre los años 2000 y 2008. La arrogante displiciencia de ciertos diputados de las mayorías, cuando no el ignorante desprecio que se plasmaba en descalificaciones como canta, cantautor de las narices, colmaron el vaso de su paciencia y provocaron su célebre salida de tono ¿No puede uno hablar aquí o qué? Coño, a ver si no puede uno hablar aquí. A la mierda, joder.

La anécdota es bien conocida y ha quedado para la historia en los diarios de sesiones. En el libro que menciono recoge otras muchas de las que nunca llegan al público. Como esta conversación que ilustra muchas cosas:

- Tú -me dijo un colega-, con ese currículo, nunca llegarás a nada en esto de la carrera política.
- Es que no quiero llegar a nada.
- Entonces ¿qué haces aquí?
- Eso mismo me pregunto cuando la realidad es borde y los sueños se quedan en las cierceras monegrinas de los grandes secanos.
- Vuélvete a casa.
- En cuanto pueda.
He escrito varias veces sobre lo que creo que habría que hacer para mejorar nuestra democracia, para que fuera más limpia, representativa y participativa, sobre cambios en las leyes electorales y reformas constitucionales. Pero a veces me pregunto si lo que necesitamos en realidad no será llenar el Congreso de Labordetas.


1 comentario:

  1. Jajaja, pues como sea eso lo que necesitáis mal os veo pues me consta, para mi pesar, que Labordeta solo hubo uno. Pero en mi época el anarquismo usaba mucho una máxima que siempre me pareció muy buena y es "no te quejes, organízate" y por lo que se cuenta parece que ahora en España estáis decididos a cumplir con ella. Seguro que a Loberdeta eso le encantaría, ver un pueblo, una ciudadanía que despierta y ya no necesita un Labordeta para que se diga y haga lo que debe ser dicho y hecho

    Por cierto, muy interesante tu blog. Seguro que también le gustaba :)

    ResponderEliminar