sábado, 31 de marzo de 2012

Economía y medio ambiente

A la hora de tomar decisiones y establecer prioridades conviene no confundir lo urgente con lo importante, porque si nos enfrascamos tan sólo en lo inmediato corremos el riesgo de no ocuparnos de lo más importante hasta que sea demasiado tarde. Y hay pocos problemas tan importantes como el medio ambiente: no tenemos otro lugar donde vivir, no hay recambio.

Una de las amenazas más graves para el ser humano es el cambio climático. Yo estoy muy lejos de ser un experto en la materia, pero quienes sí lo son aseguran que es un hecho y que tal vez sea ya irreversible. Por muy preocupados que estemos por otros problemas, y sin dejar de ocuparnos de ellos, éste tenemos que tenerlo siempre presente porque no puede esperar; no solo nos jugamos nuestro futuro sino el de todas las generaciones que nos seguirán.

Las grandes cumbres entre Estados no parece que den resultados significativos, y en mi humilde opinión no los darán hasta que las sociedades, los pueblos a los que deben representar no se los exijamos. Podemos y debemos exigirselo, pero para eso es preciso que seamos los primeros en predicar con el ejemplo, so pena de carecer de toda autoridad moral. Hay muchas cosas que cada uno de nosotros puede hacer: no utilizar el coche más de lo necesario, no consumir más energía de la precisa, comprar preferentemente productos que no impliquen contaminación ni deforestación, etc.

Ojo especialmente con el argumento del perjuicio que eso causaría a la economía. Primero porque la economía no significa nada cuando lo que está en juego puede ser la misma vida. La economía es un medio, no un fin, y lo económico debe supeditarse siempre a lo humano, nunca al revés. Y segundo porque ese argumento con frecuencia es falso. El cuidado del medio ambiente no tiene que perjudicar necesariamente la economía, e incluso puede ser económicamente rentable.

Recientemente he leído un artículo de Amory B. Lovins titulado Más riqueza con menos carbono y publicado en el número 350 de la revista Investigación y Ciencia, la edición española de Scientific American. En él se demuestra con rigor que la mejora de la eficiencia energética, además de contribuir eficazmente a la preservación del medio, reportaría beneficios a las empresas. Y Lovins no es en absoluto el único, otros científicos vienen advirtiendo del problema desde los años sesenta. De otro artículo publicado en el número 397 de la misma revista (yo los he leído recopilados en Temas 67, que os recomiendo) por Charles Hall y John Day, extraigo este párrafo:
Si nos proponemos resolver estas cuestiones, incluida la muy importante del cambio climático, con plena claridad, necesitamos que vuelvan a ser tema central de la educación en todos los niveles de nuestras universidades, que se discutan y se defiendan contra todos los que nieguen su importancia.
Os animo pues a informaros e informar a otros, a debatir y discutir, y a contribuir a que vuelva a ser tema central. En las universidades, como dicen Hall y Day, pero también en los medios de comunicación, en las tertulias y en la red.


jueves, 29 de marzo de 2012

Pequeño test sobre la reforma laboral

Uno de los más curiosos argumentos de la patronal para justificar la reforma laboral es que los trabajadores tendrán miedo y eso hará que aumente la productividad. No me voy a ensañar con el atontado que ha soltado semejante perla, cuyo nombre no recuerdo de todos modos. Dejémoslo entretenerse con su látigo de goma y sus esclavitos de plástico y sigamos el argumento como si fuera bueno. Os propongo un pequeño test.

 
1. Si en una empresa de cien trabajadores aumenta la productividad y el trabajo lo pueden hacer noventa ¿qué hará el empresario? 
a) Contratar diez trabajadores más
b) Despedir a diez trabajadores
c) Despedir a diez trabajadores y darle un beso a Rajoy
d) Nada
 2. Si hay menos personas trabajando y con salarios más bajos, ¿qué ocurrirá con el pequeño comercio?
a) Aumentarán sus ventas
b) Disminuirán sus ventas
c) Se quedarán como estaban
3. Si las ventas de los pequeños comercios disminuyen ¿qué harán los comerciantes?
a) Contratarán empleados
b) Despedirán empleados
c) Nada
d) Despedirán empleados y se acordarán de la señora madre de Rajoy
4. Si los impuestos sobre las rentas del trabajo son la principal fuente de ingresos del Estado y hay menos personas trabajando con salarios más bajos ¿qué ocurrirá con los ingresos del Estado?
a) Aumentarán
b) Disminuirán
c) Se mantendrá invariables
5. Si el déficit público es la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado y los ingresos disminuyen ¿qué ocurrirá con el déficit?
a) Aumentará
b) Disminuirá
c) Se mantendrá invariable
6. Si la deuda del Estado es el resultado de los déficits acumulados y el déficit aumenta ¿qué ocurrirá con la deuda?
a) Aumentará
b) Disminuirá
c) Se mantendrá invariable
d) Rajoy la pagará de su bolsillo
7. Si para evitar que el Sr. Rajoy tenga que pagar la deuda de su bolsillo se reducen la inversión pública, los gastos sociales, los salarios de los funcionarios y la protección por desempleo:
a) Las personas tendrán más dinero para gastar
b) Las personas tendrán menos dinero para gastar
c) Las personas tendrán el mismo dinero para gastar
d) ¿Quién piensa en gastar en los tiempos que corren?
8. Si las personas gastan menos ¿qué ocurrirá con los beneficios de las empresas?
a) Aumentarán
b) Disminuirán
c) Se mantendrán estables
9. Si las empresas tienen menos beneficios ¿qué harán los empresarios?
a) Contratar más trabajadores
b) Despedir trabajadores
c) Despedir trabajadores y exigir otra reforma laboral
d) Nada
10. Si el Sr. Rajoy hace otra reforma laboral ¿qué ocurrirá con los trabajadores?
a) Nada
b) Estarán muy contentos
c) Tendrán miedo y aumentará la productividad
11. Si en una empresa de cien trabajadores aumenta la productividad y el trabajo lo pueden hacer noventa ¿qué hará el empresario? 

Perdón, creo que ya hice esta pregunta



miércoles, 28 de marzo de 2012

Si mañana no puedes hacer huelga

Tal vez mañana no puedas secundar la huelga porque no tienes un trabajo al que dejar de ir, bien porque eres pensionista o porque estás en paro. Aún así puedes apoyarla acudiendo a la manifestación.

Tal vez sí tengas un trabajo, pero no puedes hacer huelga porque te han designado para los servicios mínimos o para los servicios esenciales a la comunidad. O quizá sí puedes, pero tienes miedo a que te despidan o no te renueven el contrato. En ese caso quizá tampoco puedas ir a la manifestación porque es en tu horario laboral. Todavía puedes apoyarla: mañana no compres ni una simple caja de cerillas, no vayas a la gasolinera y mucho menos al banco, ni saques dinero del cajero automático. No gastes ni un solo céntimo.

Tal vez seas un pequeño comerciante o un trabajador autónomo. En ese caso no puedes hacer huelga en el sentido legal del término, lo que no significa que no puedas protestar. No creas que esto no te afectará, cuando el paro aumente y los salarios bajen también bajarán tus ventas. No trabajes mañana, no abras tu negocio. Acude también tú a las manifestaciones.

También es posible que no quieras hacer huelga porque te han convencido de que esto es lo que España necesita. En ese caso solo puedo decirte que estás equivocado, que te mienten, y lo mejor que puedes hacer es informarte.

Y por supuesto también cabe la posibilidad de que seas un gran empresario. En ese caso no tengo nada que decirte: tú eres el problema.


sábado, 24 de marzo de 2012

La huelga y los sindicatos

Los sindicatos han ido cayendo en los últimos años en un grave descrédito entre los trabajadores debido a la errónea política de sus dirigentes. A mí me preocupa que la crítica a los dirigentes, que considero sana y justificada, se transforme en desprestigio de los sindicatos como organizaciones de trabajadores. Y aún más me preocupa el daño que está haciendo a la imprescindible unidad en la defensa de los derechos de los trabajadores y del Estado social. Por necesario que sea sanear las estructuras sindicales, ahora no es en absoluto nuestro problema más grave ni más urgente.

Ante la huelga general convocada por las centrales sindicales para el próximo jueves, he comprobado que diferentes personas, compañeros de trabajo y amigos, dudan si secundar la huelga o acudir a las manifestaciones porque no quieren dar muestra de apoyo a unos sindicatos que los han defraudado. A mi juicio esto es un grave error. Si por no querer manifestar ningún apoyo a los sindicatos dejamos de utilizar nuestros mejores y casi únicos medios de detener las reformas, simplemente no habrá nada que las pare.

No es una elección entre Gobierno y sindicatos, es una cuestión de prioridades, y el Gobierno tiene muy claras las suyas. Valga como ejemplo la reciente declaración del señor Rajoy ante la insistente petición de las organizaciones patronales de que se limite el derecho de huelga. No es prioritario, ha dicho el Presidente, lo que en modo alguno implica una negativa. Todo lo contrario, se asemeja bastante a una promesa, a una manera de decir que lo harán, pero más adelante.

La reforma laboral, la pérdida de derechos, el empobrecimiento general, los recortes en los servicios públicos, el nuevo modelo económico y social que se nos quiere imponer, son nuestro problema más grave y más urgente. Secundar las movilizaciones no es apoyar a los sindicatos, es un elemental acto de defensa, y, si no lo hacemos, el riesgo que corremos es que cuando reaccionemos ya no tengamos ni derechos que defender ni sindicatos que apoyar.

ENTRADAS RELACIONADAS:

Los sindicatos mueven ficha
¿Qué pasa con los sindicatos?
Sindicalismo y neoliberalismo

jueves, 22 de marzo de 2012

Elecciones en Andalucía y Asturias

Mi intención era abstenerme de escribir sobre las próximas elecciones en Asturias y Andalucía, porque son los asturianos y andaluces los que deben decidir quién les gobierna, y yo no vivo en ninguna de esas dos comunidades. Cambio mi intención porque es el Gobierno del Partido Popular quien está convirtiendo estas elecciones en una cuestión de Estado que nos afecta a todos, vivamos donde vivamos.

Estamos a 22 de marzo y todavía no tenemos presupuestos generales para este año. Pusieron primero como excusa que aún no conocían las cuentas públicas y en particular la cifra de déficit de 2011, pero a estas alturas ya deberían conocer las cuentas hasta el último céntimo, y ya han hecho pública la cifra de déficit. Pusieron como excusa que debían pactar con la Unión Europa el objetivo de déficit para este año, pero ya se ha fijado en el 5,3%. Ya no quedan excusas y se impone la verdad: que están esperando a que se celebren las elecciones para no perjudicar a sus candidatos, especialmente las de Javier Arenas en Andalucía. Y eso convierte las elecciones autonómicas en asunto de todos los españoles.

El mero hecho de que aplacen la elaboración de los presupuestos a pesar de las presiones de las instituciones europeas para no perjudicar a sus candidatos debería hacer pensar a andaluces y asturianos. No serán precisamente unos presupuestos que la mayoría vaya a aplaudir; por el contrario, serán unos presupuestos que ellos mismos creen que harían que la gente no les votase sin los conociesen. Están haciendo lo mismo que hicieron en la campaña de las elecciones generales, ocultar sus intenciones. Luego, si ganan, dirán lo mismo que dicen ahora, que los ciudadanos les dieron su confianza y eso les autoriza para hacer todo cuanto se les antoje.

Me preocupa que las encuestan indiquen que el Partido Popular obtendrá la mayoría absoluta (como siempre de escaños, no de votos) en las elecciones andaluzas. Porque no cabe la menor duda de que serán ellos quienes interpreten las elecciones autonómicas como cuestión de Estado, afirmando que eso confirma que la reforma laboral y los recortes en servicios públicos cuentan con el respaldo de la ciudadanía, que los ciudadanos entienden que eso es lo que se necesita. No dirán, no, que su victoria se debe única y exclusivamente a los errores del Partido Socialista y al desencanto de sus votantes. O, en el caso de Asturias, a la incompetencia de Francisco Alvarez Cascos.

Por eso me meto hoy en predio ajeno, para recordar a los andaluces y asturianos que me puedan leer, pero sobre todo a los andaluces, que por mucho que sea su desencanto con el PSOE y por graves que fueran sus errores y faltas, que lo fueron, dar la victoria al PP nos dejará a todos los españoles a merced de un partido radicalmente neoliberal que está desmantelando sistemáticamente el Estado social. O aún más a su merced de lo que ya estamos.

Entiendo que para los andaluces no es fácil. Un partido manchado por la corrupción, o un partido que carga todas las culpas y sacrificios sobre las clases medias y bajas y da todas las prebendas a los patronos. En esa tesitura yo me quedaría con los primeros, porque de los segundos solo cabe esperar más injusticia y desigualdad, y más sacrificios de todos en beneficio de unos pocos. Pero la elección no tiene por qué ser entre estos dos, tanto las personas de izquierdas que crean que el PSOE ya no debe seguir gobernando como las derechas que no compartan el radicalismo del PP tienen otras opciones.

Naturalmente, amigo lector, si eres andaluz o asturiano debes votar según tus propias convicciones. Ignora, si quieres, la opinión de este espectador desde la barrera. Pero no votes a un partido en el que no crees para castigar a otro que te ha decepcionado. Y sobre todo, vota.


martes, 20 de marzo de 2012

El ABC, Intereconomía y la teletienda

Como podrá imaginar cualquiera que lea este blog, yo no soy un lector asiduo del ABC, aunque sí lo leo ocasionalmente desde hace bastantes años. Es un buen diario, aunque a nadie se le escapa que tiene una línea ideológica de derechas. Antes, por la forma en que enfocaba las noticias y ñor los artículos de opinión me parecía descaradamente derechista y sesgado, ahora me parece un diario de derecha moderada, o casi. Mi manera de pensar no creo que haya cambiado sustancialmente, y la línea editoral del diario tampoco, el cambio radica en la aparición de otros medios que, por comparación, hacen parecer el ABC un modelo de moderación.

También veo, aunque no con frecuencia, canales de televisión afines a la derecha como, por ejemplo, Intereconomía. En uno de estos canales oí no hace mucho a un presentador de informativos dar la noticia de la convocatoria de una manifestación, creo que era la del 19 de febrero, diciendo, y cito sus palabras textuales: "los sindicatos convocan una nueva jornada de violencia". Esto ya no es solo falta de rigor informativo y de la más elemental ética periodística, es que roza los límites de lo delictivo. Y sin embargo no escandaliza ni se le presta mayor atención.

A mí la mera existencia de estos medios, de derecha o de izquierda, no me preocupa. Pero en una sociedad democrática sana y razonablemente instruida estos medios deberían ser marginales. Alguien que no sea un fanático no puede tomarse un canal como Intereconomía más en serio que la teletienda, porque en realidad son exactamente lo mismo: propaganda destinada a vendernos un producto. Creer que estos medios sirven para informarse es engañarnos; sirven, como mucho, para saber cómo piensan (o no piensan) los que no piensan como nosotros. Que es, dicho sea de paso, el motivo por el que les presto cierta atención.

En su famoso libro El contrato social Rousseau dejó escrita esta frase, muy de mi gusto:
Nacido ciudadano de un Estado libre, y miembro del soberano, por débil influencia que pueda ejercer mi voz en los asuntos públicos, el derecho de votar es suficiente para imponerme el deber de instruirme.
Mucho después, en un artículo publicado en 1995 y expresivamente titulado Informarse cuesta, Ignacio Ramonet, quizá teniendo en mente el libro de Rousseau, escribió prácticamente lo mismo con estas otras palabras:
Informarse cuesta y es a este precio al que el ciudadano adquiere el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática.
Informarse cuesta, no basta con ver los telediarios que nos ofrecen veinte noticias en treinta minutos sin referencia ni contexto, no basta ver una imagen para entender todo la complejidad de la realidad que pretende reflejar, y desde luego no basta aceptar sin más la propaganda que se nos ofrece como información dándonos gato por liebre. Informarse no es solo conocer el dato, sino comprenderlo o por lo menos intentarlo, y eso requiere siempre contrastar nuestra opinión con la de otros. O, por mejor decir, con la de "los otros".

lunes, 19 de marzo de 2012

La Constitución de 1812

Hoy se conmemora el bicentenario de la Constitución de Cádiz, conocida popularmente como "La Pepa" precisamente por haberse promulgado el día de San José. Recientemente adquirí un bonito ejemplar conmemorativo, aunque anteriormente ya la había descargado y leído en formato digital. Legalmente, puesto que es de dominio público, y solamente por satisfacer mi curiosidad ya que leerla con doscientos años de retraso no tiene obviamente el menor propósito práctico.

Lo primero que me llamó la atención al leerla por primera vez fue su nada desdeñable extensión, nada menos que trescientos ochenta y cuatro artículos. Acabada esa primera lectura mi primera impresión fue de cierta decepción. Acostumbrado como estaba desde la adolescencia a oir hablar de lo avanzada que había sido la Constitución de 1812, me encontré con un texto que dista mucho de la idea de democracia que tenemos hoy en día.

En primer lugar, y nada más comenzar la lectura, me encuentro una notable distinción entre españoles y cidudadanos. Son españoles, dice el texto, todos los hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas y los hijos de éstos. Pero solamente son ciudadanos aquellos españoles que por ambas líneas traen su origen de los dominios españoles de ambos hemisferios y están avecindados en cualquier pueblo de los mismos dominios. Primera decepción por tanto constatar que se establecían tres clases de habitantes de España, los que no son libres, los hombres libres nacidos en España y los que, además de haber nacido en España, tienen ascendencia española por ambas líneas. Solo los últimos son ciudadanos, y la distinción no es baladí porque solo ellos tienen derechos políticos. Nótese, por cierto, que dice "hombres", a las mujeres ni se las menciona pero se sobreentiende que están excluidas de la ciudadanía.

También me llamó poderosamente la atención la complejidad del sistema electoral, que era indirecto. Los ciudadanos, reunidos en juntas parroquiales, debían nombrar unos electores parroquiales. Estos electores, reunidos a su vez en juntas de distrito, nombrarían unos electores provinciales que, reunidos a su vez en juntas provinciales, nombrarían a los diputados. Todos los ciudadanos podían ser electores, pero para ser diputado se exigía, entre otros requisitos, tener una renta anual proporcionada procedente de bienes propios. Segunda decepción, el sufragio no era exactamente censitario, pero se le parecía bastante. Un dato curioso es que el mandato era por dos años, lo que parece extrañamente breve teniendo en cuenta la extensión de los dominios españoles y la lentitud y precariedad de las comunicaciones de la época.

Pero lo que realmente me pareció decepcionante fue la amplitud de los poderes reservados al rey. Se le reserva en exclusiva el poder ejecutivo, incluida la potestad de nombrar libremente a los secretarios de despacho, equivalentes de los actuales ministros. Pero además el rey podía negarse a sancionar las leyes, en cuyo caso las Cortes no podrían volver a tratar el mismo proyecto durante un año, transcurrido el cual y si se le volviese a presentar el mismo proyecto podía negarse por segunda vez con las mismas condiciones, aunque no por tercera vez. Habida cuenta de la brevedad del mandato de los diputados, el mismo texto solo hubiera podido ser votado tres veces en dos o incluso tres legislaturas diferentes, por lo que el rey habría tenido un derecho de veto bastante eficaz si la Constitución hubiera estado vigente el tiempo suficiente.

Todo esto no son más que unas breves pinceladas de los aspectos que me resultaron llamativos y me causaron, como decía, una cierta decepción inicial. Pero si me quedase en esa valoración estaría siendo injusto, porque eso sería leer un texto de hace doscientos años con mentalidad de un lector moderno. En realidad esta Constitución sí fue notablemente avanzada si consideramos de dónde se partía y cuáles eran las circunstancias del momento.

Se partía de una monarquía absoluta. Absolutamente absoluta, si se me perdona la redundancia. Considerando esto no fue poca cosa establecer la separación de poderes, por imperfecta que fuera. Se le deja al rey el poder ejecutivo, pero se le priva del legislativo y el judicial, y aún en el ejecutivo se le imponen límites. Se establece además por primera vez que la soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho a establecer sus leyes fundamentales. El rey deja de serlo por derecho divino. El poder judicial se hace independiente: ni las Cortes ni el Rey podrán ejercer en ningún caso las funciones judiciales, avocar causas pendientes ni mandar abrir los juicios fenecidos, las causas o quejas contra magistrados quedaban encomendadas al Supremo Tribunal de Justicia. En pocas palabras, puede parecer una Constitución casi retrógrada leída dos siglos después, pero fue un cambio realmente radical con respecto a lo que existía solo cuatro años antes.

Hay que tener en cuenta también las circunstancias en que se promulgó. No me refiero ni a la guerra ni al vacío de poder, con ser importantes, sino a las circunstancias políticas. El predominio que los liberales tuvieron en las Cortes de Cádiz era puramente coyuntural y lo debían de saber. No podían abrigar muchas dudas de que, finalizada la guerra, el rey, la nobleza y el clero se opondrían con todas sus fuerzas. E imagino que también debían de ser conscientes de que no contarían con el apoyo del pueblo llano que, en conjunto, no era liberal, porque carecía de cultura política. La prudencia debió de pesar bastante a la hora de hacer concesiones a la monarquía. A toro pasado, sabiendo lo que ocurrió después, cabe preguntarse si tendrían que haber sido aún más prudentes o, por el contrario, lanzarse al vacío y empezar una revolución.

En defintiva la Constitución de Cádiz fue una de tantas ocasiones perdidas en España, pero no por ello deja de ser conveniente recordarla como un hito en la lenta conquista de las libertades en nuestro país.

sábado, 17 de marzo de 2012

Excusas para no ir a la huelga

El texto que sigue no es mío, me lo enviaron hace días al correo electrónico y lo reproduzco íntegro, sin añadidos ni comentarios.

Sí, ¿cuál será tu excusa para no asistir a la próxima manifestación?

A ver si es una de las siguientes.

  • El PP está respaldado por la mayoría de los españoles y hay que respetar el resultado de las elecciones.
Esto es casi cierto, pero piensa en esto:
    • La democracia no debe ser la dictadura de los vencedores, porque el PP haya ganado, no debe hacer lo quiera sin tener en cuenta otras opiniones y las consecuencias.
    • El PP ha ganado las elecciones, pero no han sido votados por la mayoría de los españoles: obtuvieron el 44,62% de los votos válidos, pero sólo votaron de forma válida el 69,79% de los españoles, por lo que el PP sólo obtuvo el voto de algo más del 31 % de la población. ¿Piensas que el 31 % puede imponer, sin dialogar, sus criterios a los demás?
    • Además, no descartes que obtuvo buena cantidad de votos con engaños: prometieron no abaratar el despido, no bajar los salarios, no subir los impuestos,……. Y ESTÁN HACIENDO TODO LO CONTRARIO.
  • Los otros ya tuvieron una oportunidad, ahora hay que dar al PP la suya de arreglar la situación.
    • Esto no es cuestión de turnos, sino de lo que es mejor para todos los españoles (o al menos de la gran mayoría), y la mayoría de los españoles son asalariados, parados, pensionistas, autónomos, pequeños y medianos empresarios,…. Esta reforma lo que hace es abaratar los salarios, estodisminuye la capacidad de consumir de la mayoría de la población, si la población no consume, las pequeñas y medianas empresas no tienen mercado, por tanto quebrarán, el estado ingresará menos, y no se pueden mantener los servicios públicos. La situación empeorará.
    • Por cierto, en España no sólo hay PP y PSOE (los otros), hay más partidos, pero están perjudicados por la ley electoral, si bien, es la que hay.
  • Los expertos dicen que esto es lo que hay que hacer.
    • No te equivoques, son algunos expertos, los bien pagados por la élite financiera, los que tienen páginas en los periódicos y televisiones controladas por la misma élite.
    • A poco que busques un  poco en medios de comunicación alternativos, en Internet, etc., encontrarás multitud de opiniones de expertos economistas también, premios nobel, catedráticos de economía, que dicen lo contrario, para acabar con esta crisis lo peor que se puede hacer es cualquier cosa que disminuya el consumo, y abaratar los salarios lo disminuirá.
  • Yo estoy parado, la reforma me dará la oportunidad de encontrar empleo.
    • No, las empresas irán ajustando sus plantillas a la baja conforme el consumo vaya decreciendo, y sólo habrá más parados.
    • Tampoco pienses que podrás ocupar el puesto de alguien a quien despidan, cuando la cosa se ponga fea, la gente aceptará salarios más bajos por no dejar su puesto.
  • Soy empleado de una empresa muy estable y solvente, que siempre obtendrá beneficios.
    • Por muchos beneficios que obtenga tu empresa, la avaricia de sus dueños y/o accionistas querrá más, y si las circunstancias les permiten bajarte el sueldo lo harán.
    • Recuerda que la nueva ley no dice que las medidas se autorizan para las empresas que entren en pérdidas, sino para aquellas que tengan menos ingresos o ventas durante dos o tres trimestres, según para qué; y la gran mayoría de las empresas tienen un componente estacional en sus ingresos (navidades, verano, semana santa, principio de curso, etc.). Siempre encontrarán un trimestre con más ventas que los demás, y, por tanto, tres con menos ingresos que aquél, por lo que TODAS podrán reducir el sueldo o despedir con 20 días de indemnización.
  • Soy directivo o de estructura directiva.
    • También hay alguna disposición adicional para ti, infórmate.
  • Soy votante del PP y le he dado mi confianza.
    • Pues entonces, más que nadie, sabes que obtuvieron parte de sus votos con el engaño, como habrás leído más arriba.
    • Ellos no cumplen su parte del trato por el que tú le diste tu voto, tú tampoco tienes por qué cumplir ya el tuyo.
  • Soy concejal o cargo político del PP.
    • Bueno, no te veo en la manifestación, de alguna forma tú eres parte del engaño. Mira lo que ocurrirá con tus amigos y familiares que no son concejales, ni accionistas del IBEX-35, ni inversores financieros. Quizá deberías ponerte una peluca y meterte en el mogollón.
  • Soy empleado de un ayuntamiento donde manda el PP.
    • Comprendo que temas por tu empleo, pregúntale al concejal dónde va a comprar la peluca.
  • Yo estoy jubilado, a mi no va a afectar.
    • Te equivocas, si estás jubilado ya estás en la edad de los achaques, y ya ves lo que claramente están haciendo con el sistema sanitario.
    • Y también te puedes imaginar claramente lo que ocurrirá con esta reforma cuando la economía siga cayendo, el estado ingresará menos y habrá aún menos dinero para sanidad y pensiones.
  • El sábado por la noche salgo de fiesta y el domingo me levantaré tarde.
    • Pues vete poniendo el despertador o acuéstate un poco antes, o puede que no te queden muchos sábados por salir con unos cuantos euros en los bolsillos, tomar el aire, supongo que seguirá siendo gratis.
    • Además, queda en la manifestación con tus compañeros del sábado por la noche, es una buena oportunidad para afirmar los lazos afectivos.
  • A la manifestación ya va mi marido ( o mi padre, mi hermano, ….)
    • El PP ha tenido la desfachatez de decir que a las manifestaciones van menos personas de las que les han votado en las elecciones, incluso insinúan que los que no van es porque están de acuerdo con sus medidas. Ve y diles lo que piensas.
  • Yo tengo un examen.
    • Pues saca un par de horas para despejarte y acudir, porque lo que está en juego marcará más tu vida que el examen.
  • Yo ese día me caso.
    • Pues cógete al fotógrafo y los invitados y ve a hacerte una foto en la manifestación, poca gente tendrá una foto así en su álbum de boda. Un matrimonio necesita seguridad para su futuro, y esta ley no la da.
  • Yo soy autónomo, a mi no me afecta.
    • Mira a ver qué ocurrirá con tu actividad cuando los asalariados tengan menor capacidad de comprar. Es posible que tengas que pasar al colectivo de parados, pero sin indemnización alguna.
  • Yo soy empresario PYME, a mí me beneficiará.
    • Ten un poco más de visión de futuro, ¿qué pasará si la mayoría de la población disminuye su capacidad de consumir, podrás seguir produciendo y vendiendo o tendrás que bajar la producción o cerrar?
  • Yo estoy enfermo y no puedo acudir.
    • Si lees esto, al menos no estás tan enfermo como para no poder reenviarlo. Así que por lo menos reenvíalo.
    • También di a los que vayan a visitarte que antes vayan a la manifestación.
    • Y, sobre todo, mejórate. Harás falta en la siguiente.
  • Yo tengo que cuidar a alguien.
    • Te digo lo mismo, al menos reenvíalo y te deseo que esa persona mejore, que haréis falta los dos para la siguiente.
  • Yo tengo un compromiso.
    • Muy importante debe ser para que sea más importante que tu futuro. Seguro que puedes sacar un hueco.
  • Después de tantos años trabajando y sin movilizarme por nada.
    • Pues no esperes más, antes de que sea tarde.
  • Yo ya fui a la anterior, tampoco voy a ir a todas.
    • Cada acción que se haga es la más importante, ya que la inactividad la utiliza el PP como muestra de apoyo.
  • Yo soy estudiante, no trabajador.
    • ¿Y qué quieres encontrarte  cuando termines de estudiar?
  • Yo ese día trabajo.
    • Ni se te ocurra faltar como están las cosas, pero envía esto a tus familiares y amigos, infórmales.
  • Yo soy funcionario, mi situación es estable.
    • No estás bien informado, con la reforma en la mano pueden bajarte el sueldo o despedirte cuando quieran.
  • Yo soy inversor financiero.
    • Ya sé que tú no vas a ir, eres de los pocos que van a salir beneficiados a costa de los demás. Y, por cierto, tú lo que eres es un especulador, no generas riqueza alguna, sólo la acumulas a costa de los demás.
  • Yo soy accionista de una gran empresa (de energía, alimentación, etc.)
    • Tú no irás tampoco, esta ley te beneficia, ese tipo de empresas atienden a necesidades básicas. Tendrás más poder y beneficios, ¿estarás contento, o querrás aún más?
  • Yo soy empleado de banca, puedo estar tranquilo.
    • ¿Ha dicho empleado? Ya tocarán los balances para poder hacer contigo lo que quieran.
  • Yo ya tengo el salario mínimo, me da igual.
o       Pues lo siguiente con lo que vendrán será bajar el salario mínimo, cuando el paro siga aumentando a pesar de esta reforma.

No busques más excusas, sabes que esta reforma no trae nada bueno, ve a decirlo.


jueves, 15 de marzo de 2012

La democracia en Jun

Jun es un municipio de algo menos de tres mil quinientos habitantes, en la provincia de Granada. Ayer ignoraba su existencia a pesar de que hace unos años fue noticia de nivel internacional y merece ser conocido. Y es que este pueblo ha sido pionero en el uso de las nuevas tecnologías para dar voz a sus ciudadanos y que puedan participar activamente en la vida del ayuntamiento.

Los ciudadanos de Jun pueden, a través de medios telemáticos, hacer preguntas y sugerencias sobre los puntos del orden del día de los plenos, descargarse la documentación pertinente, consultar el orden del día ya aprobado y, lo más importante, realizar preguntas directamente en el pleno mediante videoconferencia o correo electrónico. Según se expone en la página web, que puedes ver aquí, las preguntas se contestan directamente y, cuando no sea posible contestarlas en directo, mediante correo electrónico. También pueden los juneros hacer propuestas sobre los presupuestos municipales.

Además, todos los empleados del ayuntamiento de Jun tienen una cuenta en twitter para mantener un contacto más directo con los ciudadanos. Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la plantilla y, según parece, los ciudadanos están utilizándola efectivamente.

Quizá este tipo de iniciativas no sean trasladables a las ciudades grandes, y menos a otros ámbitos mayores, pero no está escrito que un municipio pequeño no pueda elegir sus propios medios para hacer efectiva la democracia. Distintos ámbitos, distintos problemas, distintos medios. En todo caso Jun viene a demostrar que la participación de los ciudadanos en la democracia no tiene por qué limitarse a un voto cada cuatro años, que la participación directa es, además de deseable, posible. Por eso creo que merece la pena difundirlo; todos deberíamos tener, por estos u otros medios, la posibilidad de intervenir en los asuntos públicos que ya tienen los juneros.


miércoles, 14 de marzo de 2012

Jugando al mus con la troika

En los últimos días se han publicado un buen número de comentarios sobre la decisión del Presidente del Gobierno de rebajar el objetivo de déficit para este año a 5,8%, y en varios de los que he leído se calificaba este anuncio de órdago. Curiosamente yo dije, hará diez días, que si la intención del Primer Ministro griego Yorgos Papandreu de convocar un referendum había sido un órdago a la grande, lo del Sr. Rajoy parecía más bien un envite a chica, y que había que ver en qué paraba.

Yo suponía, y creo que no debí de ser el único, que la respuesta podía ser un "quiero" o un órdago. Es decir, para aquellos que no conozcan este juego, que la Unión Europea aceptaría la rebaja o exigiría el cumplimiento del 4,4% y amenazaría con sancionar a España. Lo que yo no esperaba es que la respuesta sería un reenvite, que es lo que en términos músicos (de mus) significa fijar el objetivo en el 5,3%. Don Mariano envida, la troika envida más, y ahora le toca al Gobierno español decidir entre aceptar el envite y el órdago. Y han aceptado el envite. Quiero, ha dicho el señor Rajoy.

Así que toca esperar a que se levanten las cartas, es decir a ver con qué déficit acabamos el año y qué repercusión tiene sobre nuestra economía, para ver qué mano llevaba el señor Rajoy. Confío en que no nos haya hecho creer que llevaba duples cuando no tiene ni un pito, y seguro que no hace falta que explique qué significa eso aunque no sepáis jugar al mus.

El caso es que hay algo que me intriga en todo este asunto. Tengo entendido que don Mariano es jugador de mus, y bueno además, por lo que seguro que conoce el viejo dicho "jugador de chica, perdedor de mus". Así que desde que hizo su anuncio he estado haciéndome esta pregunta: ¿quién le habrá pasado seña?.

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domingo, 11 de marzo de 2012

Los sindicatos mueven ficha

En entradas anteriores me he mostrado crítico con los sindicatos, o más exactamente con los dirigentes sindicales y con su actitud. También he dicho y lo sostengo que los sindicatos, con todos los defectos que puedan tener y todos los errores que hayan podido cometer son la única defensa real de los trabajadores contra la ofensiva neoliberal. Por eso, aunque no estoy afiliado a ninguno, he acudido y seguiré acudiendo a las manifestaciones y actos de protesta que convocan contra la reforma laboral.

Eso no quiere decir que no siga siendo crítico con sus dirigentes. Me extraña, por ejemplo, que declaren que con estas manifestaciones pretenden forzar al Gobierno a negociar, cuando lo que deberían reclamar es la inmediata derogación del real decreto. Me extraña y me preocupa, porque si negocian la reforma como negociaron con la patronal el Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva, el resultado podría ser casi tan temible como el propio decreto.

Pero manteniendo mi actitud crítica, creo que en estos momentos todos los trabajadores deberíamos secundar las convocatorias sindicales. No es momento de hacer reproches, y lo que nos urge es la unidad, no la división. Divide y vencerás, y la derecha neoliberal esta ganando y logrando sus objetivos porque, estando ellos unidos, no tienen enfrente más que división.

Si escribo esta entrada es, en parte, debido a una actitud que vengo observando en algunos miembros del movimiento 15M, que hacen extensiva a los sindicatos la consigna no nos representan y que, seguramente de forma no intencionada, contribuyen a crear más división. También con ellos me temo que tengo que ser crítico. Este movimiento contó desde el principio con mi simpatía, asistí a algunas concentraciones convocadas por ellos y a alguna asamblea, aunque sin particpar activamente. Me pareció y me sigue pareciendo un movimiento ilusionante destinado a despertar conciencias. Pero en su empeño por ser totalmente independientes corren el riesgo de conseguirlo por quedarse solos.

En la cuestión de los sindicatos creo que se equivocan profundamente. Hay dos artículos de la Constitución que debemos tener presentes, el 7 y el 37. En particular este último, que garantiza el derecho a la negociación colectiva y la fuerza vinculante de los convenios colectivos. En virtud de estos dos artículos los sindicatos nos representan a todos los trabajadores, afiliados o no. Y no solo nos representan legalmente, nos representan históricamente. Todo lo que se ha logrado en derechos laborales ha sido por la existencia de los sindicatos. Sin ellos no habría limitación de jornadas, ni seguridad en el trabajo, ni vacaciones; sin ellos seguríamos en épocas que afortunadamente ninguno de nosotros recuerda.

Si hay que revisarlos, reformarlos, democratizarlos y exigir responsabilidades a sus dirigentes tendremos que hacerlo. Lo que no podemos permitirnos es meterles palos en las ruedas cuando más los necesitamos. Insisto, son la única defensa real de los trabajadores frente a la ofensiva neoliberal.  Y no digo la mejor ni la más adecuada, digo la única.

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sábado, 10 de marzo de 2012

10 de marzo

El diez de marzo de 1972 la policía abrió fuego contra una manifestación de trabajadores de los astilleros Bazán, en Ferrol, causando dieciséis heridos de bala y dos muertos: Amador Rey y Daniel Niebla. Un monumento honra su memoria en el lugar donde cayeron. Hoy se cumplen cuarenta años de aquel suceso, y por este motivo he participado en la manifestación-homenaje convocada por el sindicato Comisiones Obreras, entonces clandestino y en que ambos militaban.

La muerte de estos dos trabajadores ferrolanos dista mucho de ser un caso aislado. Conviene no olvidar que el primero de mayo, día internacional de los trabajadores, se conmemora la ejecución de George Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons, August Spies y Louis Lingg, condenados y ahorcados por su participación en la huelga que reivindicaba la jornada laboral de ocho horas.

Conviene no olvidar por qué murieron estos siete hombres y otros muchos antes y después que ellos. Ahora vivimos, lo he dicho varias veces, un cambio de modelo de relaciones laborales en el que se cuestionan los derechos de los trabajadores; la negociación colectiva, por ejemplo. Pues hay que recordar, e Ignacio Fernández Toxo lo hacía hoy en su discurso, que la negociación colectiva no es una concesión de ningún gobierno y mucho menos un regalo de los patronos, es un derecho constitucional por el que hubo que luchar y pagar un alto precio. Por un convenio colectivo murieron Amador y Daniel.

Importa no olvidar, y por eso escribo esta entrada en recuerdo y homenaje a George, Aldolf, Albert, August, Louis, Amador y Daniel, y a todos los que cayeron porque hoy tengamos un mundo un poco menos injusto.

jueves, 8 de marzo de 2012

Mariano I el evasivo

Desde que el Partido Popular ganó las elecciones y formó gobierno, cada vez que algún miembro del partido socialista les hace una crítica o una pregunta la respuesta invariable es ustedes no pueden hablar de esto porque su gobierno lo hizo peor. No voy a discutir si esto es o no cierto, cada uno se justifica como puede y que un gobierno entrante le eche la culpa de todo al saliente con razón o sin ella es tan habitual que ni me sorprende ni me escandaliza. El problema no está en cargar culpas en el gobierno anterior, el problema está en ese ustedes no pueden hablar de eso, especialmente cuando semejante respuesta se da en el Congreso de los Diputados, porque eso sí que es rotundamente falso.

Cuando el señor Pérez Rubalcaba hace una pregunta el Presidente no puede limitarse a responder ustedes lo hicieron peor, porque no es el anterior Gobierno quien pregunta, ni siquiera el ex-ministro, es el representante electo de siete millones de ciudadanos quien pregunta. Y si el Presidente lo ignora, se muestra displicente o lo ningunea, es con esos siete millones de ciudadanos con quienes se muestra displicente, los ingnora o los ningunea. Incluso podría ir más lejos y opinar que, teniendo el Partido Popular mayoría absoluta por los defectos del sistema electoral y siendo el señor Pérez Rubalcaba el líder de la oposición, ignora a todos los ciudadanos que no votamos al partido en el Gobierno. Me ningunea a mí, y tal vez a tí.

No seré tan osado de afirmar que esta conducta sea exclusiva del señor Rajoy ni del Partido Popular, a todo el que ha tenido la mayoría absoluta en las Cortes se le ha acusado, a menudo con razón, de aplicar el rodillo. Pero ahora aprecio una particular arrogancia que me hace pensar que o bien no han entendido qué es la democracia, o bien lo entienden pero no les importa.  Una actitud que va mucho más allá de echarle la culpa al predecesor y roza el desprecio a la ciudadanía.

La falta de explicaciones, las evasivas, el presentar hechos consumados, podrían excusarse. Incluso el imponer sin ningún diálogo social una reforma laboral que cambia completamente el modelo de relaciones laborales podría excusarse. Lo que no tiene excusa es la justificación, ese absurdo argumento de que los ciudadanos les han votado y por tanto pueden hacer lo que quieran, y todo el que diga lo contrario es un agente de la izquierda que quiere ganar en la calle lo que no ganó en las urnas.

Una manifestación de estudiantes no es una estrategia del Partido Socialista. Una manifestación convocada por los sindicatos no es una estrategia de la izquierda. Son derechos legítimos de los ciudadanos. Y un Presidente de Gobierno o una ministra no pueden, de ninguna manera, decirles a los ciudadanos que no ejerzan sus derechos, que no deben manifestarse. Podrán considerar, por supuesto, que las manifestaciones son equivocadas o inoportunas, pero a título personal o como representantes de su partido, nunca como representantes del Gobierno.

Tampoco un voto en unas elecciones es un voto de confianza ilimitada y mucho menos un cheque en blanco que permita hacer al gobernante su santa voluntad. La soberanía no reside en el Gobierno ni en las Cortes, sino en el pueblo, y las instituciones del Estado tan solo la representan y la ejercen en su nombre. El Presidente y los miembros del Congreso y el Senado tienen la responsabilidad de ejercer sus funciones atendiendo a la voluntad de los ciudadanos; de todos ellos, también los que votaron a otros partidos y tienen derecho a ser escuchados y a recibir explicaciones.

Pensar otra cosa, pensar que haber ganado unas elecciones da poder absoluto durante cuatro años, es no entender la democracia, porque eso no es democracia. Eso se llamaba en otro tiempo monarquía electiva, y los ciudadanos españoles no votamos para elegir un monarca sino un presidente de gobierno. Elegimos al presidente Don Mariano Rajoy Brey, no a Mariano I el evasivo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Sobre el objetivo de déficit

Esta vez apoyo Don Mariano Rajoy en su decisión de revisar el objetivo de déficit para este año, fijándolo en el 5,8%. Estoy seguro de que no lo ha hecho porque repentinamente haya cambiado de idea, sino por pura y simple necesidad, todo el mundo sabía ya, incluida la señora Merkel, que el objetivo del 4,4% era una quimera y que los desmesurados recortes necesarios llevarían a España a una recesión que haría imposible cumplir el objetivo.

No me gusta, en cambio, el tono utilizado para anunciar la medida por el propio Don Mariano y otros líderes del PP, culpando una vez más al Gobierno anterior por la herencia recibida, cuando lo cierto es que el Gobierno central sí cumplió y fueron las Comunidades Autónomas, y significadamente las gobernadas por el Partido Popular, las responsables de la desviación. Bastante más leal ha sido la respuesta del Sr. Pérez Rubalcaba al manifestar su apoyo al Gobierno. Bien es verdad que no podía adoptar otra actitud coherente, ya que él mismo llevaba una medida similar en su programa, pero la coherencia no siempre es virtud política y no quiero ni pensar lo que hubieran dicho el Sr. Rajoy y el siempre tan comedido Sr. Aznar si la medida la hubiera tomado un gobierno socialista.

También yo quiero ser coherente. En alguna ocasión he escrito aquí que la reducción del déficit, siendo necesaria no es urgente ni prioritaria, y que obcecarse en reducirlo drásticamente en un plazo demasiado corto es un grave error. Así que aún sabiendo que la revisión del objetivo no supone un cambio de política ni es en absoluto suficiente, me parece positivo y lo aplaudo.

Hay además otro aspecto que me parece positivo, y es que un presidente de gobierno, el español en este caso, decida no plegarse a los intereses de la troika. También en esto debo ser coherente, ya que dije algo parecido cuando el entonces primer ministro Yorgos Papandreu anunció su intención de convocar un referendum. Hace falta que los líderes políticos hagan frente al poder económico, afiancen la democracia y sobrepongan el interés de los pueblos al de la economía especulativa. Lo del primer ministro griego fue un órdago a la grande y lo perdió, lo del español parece más un envite a la chica, y veremos en qué resulta.

Una buena parte de la prensa, incluidos los dos principales diarios económicos del mundo, interpretan el anuncio como un desafío a la Unión Europea, pero no lo es. Es una medida necesaria y sensata que, en todo caso, desafía la insensatez de la troika. El señor Rajoy aseguró en rueda de prensa que no se incumple ningún compromiso y no hay base para sancionar a España, e imagino que tendrá asesores que se habrán asegurado, pero lo cierto es que en los últimos tiempos la legalidad internacional y la legitimidad democrática parecen importar poco. Dos naciones europeas en que los gobiernos democráticos han sido reemplazados sin miramientos por títeres del poder económico dan fe de ello.

En tanto vemos cómo se desarrolla este asunto y cómo acaba, repito una vez más que en esto (y solo en esto) apoyo a nuestro presidente.