lunes, 1 de agosto de 2011

El profesor Banna

No es nada nuevo encontrarnos publicidad en el parabrisas del coche. Normalmente le echo un vistazo rápido antes de tirarla en la papelera más cercana. Por lo general suelen ser anuncios de academias o profesores particulares, o empresas de trabajos a domicilio. Cosas normales, gente que se busca la vida. Hará una semana me encontré un anuncio diferente: profesor Banna, vidente africano. Le presté la misma atención que a los demás, pero como esta vez no tenía una papelera cerca me lo metí en el bolsillo, y en lugar de acabar en la basura acabó sobre mi escritorio.

Seguramente habría terminado igualmente en la papelera de no ser porque pocos días después encontré idéntico anuncio en el buzón. Esta vez lo leí. El "profesor" afirma ser capaz de solucionar cualquier tipo de problema por difícil que sea, incluso garantiza el resultado. Ahí es nada. En realidad, lo que más me llamó la atención una vez superado el ataque de hilaridad, fue que se declarase especialista en alta magia, de donde debo concluir que existe una baja magia. Como el "profesor" no aclara dónde obtuvo tal título, deduje que existen academias que otorgan títulos de grado medio y superior.

Bromas aparte, supuse que la crisis y la desesperación de los más afectados estarían haciendo proliferar este tipo de actividades, como proliferan los negocios de compra de oro y joyas. Pero esta misma mañana retiré del buzón otro anuncio del profesor Alí. Este tiene más títulos que Banna: gran ilustre vidente, maestro chamán y gran médium espiritual. Creo que la duquesa de Alba tiene un título menos.

También esta vez leí el texto, que resultó ser sorprendentemente parecido al de Banna. Tanto que hay expresiones literalmente idénticas. Parecían del mismo individuo y empezó a picarme la curiosidad. Entré en google y tecleé "profesor banna". Sin hacer una búsqueda exhaustiva encontré referencias desde diciembre de 2005. Adiós a mi hipótesis de la crisis.

Pero encontré algo aún más sorprendente; alguien se había dedicado a coleccionar este tipo de anuncios. Los había con muchos nombres, y se anunciaban como maestros, doctores o profesores. Algunos contenían una dirección, las que reconocí eran de Madrid. Pero todos o casi todos los textos son prácticamente iguales, con idénticas expresiones.

No se me ocurren muchas explicaciones. Podría tratarse del mismo individuo, que se traslada y cambia de nombre con frecuencia, o bien se copian los anuncios unos a otros o, lo que me parece más probable, se trata de una red organizada.

Sea lo que fuere, no le daría más importancia que a los astrólogos de las revistas sino fuese por que esto va en serio.  No se limitan a hacer predicciones, lo que ya sería malo, sino que prometen cosas tan serias como curar enfermedades. Un negocio no se mantiene si no tiene clientes, y éste se mantiene como poco desde 2005.

No sé qué tipo de clientes pueden tener pero no es difícil de imaginar, y el asunto ya no me hace gracia.

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