martes, 20 de noviembre de 2012

España en venta

Hala, ya está este exagerado diciendo barbaridades. España en venta, nada menos. Pues sí, es probable que exagere, pero dejad que me explique. El caso es que tengo la mala costumbre de leer la prensa, y hoy me he encontrado con estos dos titulares:

La banca aboga por construir más casas y dar más hipotecas (La Voz de Galicia)

El Gobierno planea otorgar la residencia a quienes compren pisos de 160.000 euros (El País)

El primer titular se hace eco de unas declaraciones del presidente de la patronal bancaria, Miguel Martín. No solo afirma el bueno el señor Martín que hay que construir más casas y dar más hipotecas para que el crédito hipotecario resurja, sino también que para proteger a las personas en peligro de quedarse sin casa hay que construir más casas. Confieso que no entendí en un primer momento cómo construir una casa ayudará a quien no puede pagar la que ya habita. Pareciera que el resultado de tal política sería tener dos casas vacías en lugar de una, y una familia igualmente desahuciada. Pero no, es que aún no tenía toda la información.

El segundo titular nos da la clave. Las nuevas viviendas no serán para que las compremos los españoles, que no tenemos un euro. Son para que las compren extranjeros a los que, en premio, se les dará el permiso de residencia. Como las ofertas del supermercado: compre dos paquetes de café y le regalamos una cucharilla. El mismísimo presidente de la CEOE, Joan Rosell, ha advertido del riesgo de volver a inflar la burbuja inmobiliaria, pero eso no parece preocupar al Gobierno y mucho menos a los banqueros. Si teníamos alguna duda, ya sabemos quién gobierna realmente este país.

Pero vamos a mi propio titular: España en venta. No hace mucho tiempo escribí sobre la vergüenza de que se modificasen las leyes a capricho del promotor de Eurovegas. Dije entonces, y lo repito, que no parecía quedar en España un solo político que conociese el significado de la palabra dignidad. Me causó indignación, pero no puedo decir que me causase sorpresa. A  fin de cuentas para un neoliberal todo es mercancía susceptible de ser vendida, dignidad incluida. Pero el Partido Popular no es solo neoliberal, también es de derechas y muy patriota. Al menos eso dicen ellos, que no dudan en acusar a cualquiera que disienta de actuar "contra España".

Quizá no esté de más recordar que el actual Presidente del Gobierno se hartó de acusar a su predecesor de "dar papeles" a todo el mundo, de crear un efecto llamada, etc. Que no hace tanto tiempo eran partidarios de no conceder permisos de residencia más que la los inmigrantes que hubieran suscrito previamente un contrato de trabajo, de hacerles exámenes de conocimiento de nuestra cultura y no sé cuantas cosas más. Pero eso era cuando hablábamos de inmigrantes pobres que venían a trabajar, la cosa cambia cuando hablamos de inmigrantes ricos que vienen a salvar a los bancos. Ahora resulta que el permiso de residencia, para cuya concesión había que ser tan selectivos, se puede sencillamente regalar a cualquiera que tenga 160.000 euros para comprar una vivienda. O quizá ni eso, después de todo la pueden comprar a crédito. Hasta podrían pedirlo a un banco español ¿por qué no?

Y he aquí, amigos míos, por qué digo que España está en venta. Vendida nuestra dignidad, solo quedaba vender el país mismo. La residencia no es la nacionalidad, es cierto, pero no olvidemos que la nacionalidad se obtiene por residencia legal durante unos determinados períodos de tiempo.  A partir de ahora para ser español ya no será necesario ganárselo con honradez y trabajo, ni exámenes, ni contratos previos, ni nada de nada. Para ser español solo será necesario tener algo de dinero y un poco de paciencia. Si tienes eso puedes ser español y propietario, si no lo tienes se te seguirá cerrando la frontera. A menos, claro, que tengas la desdicha de haber nacido aquí. En ese caso siempre tendrás la frontera abierta para marcharte, como están haciendo ya miles y miles de españoles sin futuro en su patria.

Pero no, estoy siendo demasido pesimista. Los nativos españoles de segunda siempre tendrán una alternativa a la emigración (para la que Alemania les exigirá un contrato previo): trabajar construyendo casas para los nuevos españoles de primera.

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