martes, 17 de abril de 2012

¿Qué es España?

A esta pregunta se han dado innumerables respuestas, con más o menos acierto. Una de las que más me gustan es la que dio Orgeta y Gasset, que dejó escrito ¿Qué es España? Es un torbellino de polvo en el camino de la Historia después de que un gran pueblo haya pasado al galope. Una bonita definición, aunque extraña para un hombre que también dejó escrito que una nación es un proyecto sugestivo de vida en común. Parece ser que en esta última frase se inspiró el fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera, cuando definió España como una unidad de destino en lo universal. Definición trascendente, aunque problemática para quien no crea en el destino. Menos trascendente y mucho más pesimista es la célebre frase de Cánovas del Castillo, según el cual son españoles los que no pueden ser otra cosa. Demasiado pesimista para mi gusto, pues aunque parezca raro hay quienes son españoles por elección. Para los redactores de la Constitución de 1931 España es una república de trabajadores de toda clase. Más que definición es una declaración de voluntad. La Constitución de Cádiz, en cambio, es mucho más aséptica y absolutamente irrefutable: La Nación española es la reunión de todos los españoles. Definición ésta que solo puede plantear algún problema a quien comparta la opinión de Cánovas.

En fin, yo me sigo quedando con la definición de Ortega, no tanto por acertada como por poética. Salvo cuando tengo el día tonto como hoy. Entonces me da por creer que la definición más exacta es la que don Benito Pérez Galdós puso en boca del sencillo y honesto protagonista de su primera serie de Episodios Nacionales, Gabriel Araceli. ¿Qué era España para él? Una casa de locos.

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