miércoles, 11 de abril de 2012

El alumno pelota

Sé que prometí una crítica de un artículo de Soraya Sáenz de Santamaría pero, francamente, no tengo ganas. Hoy tengo el día malo y no estoy de humor para críticas, análisis ni argumentos. Y es que parece que ya vamos viendo en qué quedó aquel envite a la chica de don Mariano Rajoy. Ya sabemos, o por lo menos intuimos las cartas que llevaba. Las del tío Perete: cuatro, cinco seis y siete. Para los no iniciados, su famosa "decisión soberana" no fue más que un bluff y le ha salido mal.

Quien dijo que no subiría los impuestos los ha subido; eso sí, el IRPF, en el impuesto de sociedades apenas un retoque. Quien dijo que no recortaría ni en educación ni en sanidad acaba de anunciar (mejor dicho, lo ha hecho su ministro) una "reforma" de diez mil millones. Quien dijo que una amnistía fiscal era una ocurrencia acaba de imponerla. Quien acusaba al anterior Gobierno de haber hecho los mayores recortes sociales de la historia está haciendo que aquello parezca una anécdota. Quien acusaba al anterior Presidente de improvisación enminenda sus propios presupuestos en seis días y lo anuncia mediante nota de prensa. Quien iba a generar tanta confianza aplaza los presupuestos por motivos electorales. Quien dijo que siempre daría la cara deja que la den sus ministros y sale del Senado por el garaje para eludir a la prensa. Quien rechazaba una reforma laboral sin diálogo con los sindicatos... En fin, ¿para qué seguir? quien prometió decir siempre la verdad no ha parado de mentir.

La verdad es que ni siquiera se lo reprocho. No hay por qué engañarse, no hay decisiones soberanas porque no tenemos Gobierno. Ya no es más que una correa de transmisión, un mando intermedio que recibe órdenes y las aplica. Le gusta mucho a don Mariano hablar de "hacer los deberes", y eso es exactamente lo que hace, le ponen los deberes y los hace con diligencia. En un momento de debilidad tuvo la extravagancia de cuestionarse el dogma y lo han castigado a copiar cien veces "no rebasaré el límite de déficit".  Y en eso está, como buen pelotillero de la clase.

Y como a todo buen pelota, no le entra en la cabeza que otros no lo sean ¿Qué indisciplina es ésta? No me protesten, que les aplico el Código Penal. La resistencia pasiva será considerada atentado a la autoridad. Tomad nota, para el Partido Popular Gandhi era un criminal.

Una cosa, desde luego, he aprendido en los últimos meses. Hasta hace bien poco pensaba que existía una derecha razonable y moderada con la que se podía dialogar. Si es así, desde luego no está en el Partido Popular.

Lo sé, hoy tampoco yo soy razonable. No me da la gana.


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