domingo, 11 de marzo de 2012

Los sindicatos mueven ficha

En entradas anteriores me he mostrado crítico con los sindicatos, o más exactamente con los dirigentes sindicales y con su actitud. También he dicho y lo sostengo que los sindicatos, con todos los defectos que puedan tener y todos los errores que hayan podido cometer son la única defensa real de los trabajadores contra la ofensiva neoliberal. Por eso, aunque no estoy afiliado a ninguno, he acudido y seguiré acudiendo a las manifestaciones y actos de protesta que convocan contra la reforma laboral.

Eso no quiere decir que no siga siendo crítico con sus dirigentes. Me extraña, por ejemplo, que declaren que con estas manifestaciones pretenden forzar al Gobierno a negociar, cuando lo que deberían reclamar es la inmediata derogación del real decreto. Me extraña y me preocupa, porque si negocian la reforma como negociaron con la patronal el Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva, el resultado podría ser casi tan temible como el propio decreto.

Pero manteniendo mi actitud crítica, creo que en estos momentos todos los trabajadores deberíamos secundar las convocatorias sindicales. No es momento de hacer reproches, y lo que nos urge es la unidad, no la división. Divide y vencerás, y la derecha neoliberal esta ganando y logrando sus objetivos porque, estando ellos unidos, no tienen enfrente más que división.

Si escribo esta entrada es, en parte, debido a una actitud que vengo observando en algunos miembros del movimiento 15M, que hacen extensiva a los sindicatos la consigna no nos representan y que, seguramente de forma no intencionada, contribuyen a crear más división. También con ellos me temo que tengo que ser crítico. Este movimiento contó desde el principio con mi simpatía, asistí a algunas concentraciones convocadas por ellos y a alguna asamblea, aunque sin particpar activamente. Me pareció y me sigue pareciendo un movimiento ilusionante destinado a despertar conciencias. Pero en su empeño por ser totalmente independientes corren el riesgo de conseguirlo por quedarse solos.

En la cuestión de los sindicatos creo que se equivocan profundamente. Hay dos artículos de la Constitución que debemos tener presentes, el 7 y el 37. En particular este último, que garantiza el derecho a la negociación colectiva y la fuerza vinculante de los convenios colectivos. En virtud de estos dos artículos los sindicatos nos representan a todos los trabajadores, afiliados o no. Y no solo nos representan legalmente, nos representan históricamente. Todo lo que se ha logrado en derechos laborales ha sido por la existencia de los sindicatos. Sin ellos no habría limitación de jornadas, ni seguridad en el trabajo, ni vacaciones; sin ellos seguríamos en épocas que afortunadamente ninguno de nosotros recuerda.

Si hay que revisarlos, reformarlos, democratizarlos y exigir responsabilidades a sus dirigentes tendremos que hacerlo. Lo que no podemos permitirnos es meterles palos en las ruedas cuando más los necesitamos. Insisto, son la única defensa real de los trabajadores frente a la ofensiva neoliberal.  Y no digo la mejor ni la más adecuada, digo la única.

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