miércoles, 15 de febrero de 2012

La reforma laboral (III)

Vamos al Capítulo II del Real Decreto, que lleva por título Fomento de la contratación indefinida y otras medidas para favorecer la creación de empleo. Se supone que ése es precisamente uno de los grandes objetivos que se persiguen con la reforma. Veamos pues qué establecen sus cuatro artículos.

El artículo 4 no modifica ninguna norma vigente sino que establece ex novo una modalidad de contratación que se denomina Contrato de trabajo por tiempo indefinido de apoyo a los emprendedores. Podrán contratar bajo esta nueva modalidad las empresas de menos de 50 trabajadores. Como su nombre indica el contrato será indefinido, y necesariamente a jornada completa, extremo este último que se condice mal con los objetivos de flexibilidad interna y fomento de la contratación parcial como alternativa a la destrucción de empleo. Los derechos y obligaciones derivados de este contrato son los establecidos con carácter general por el Estatuto de los Trabajadores, con una salvedad: el período de prueba será de un año en todo caso.

Este es un punto importante. La redacción original del Estatuto preveía un período de prueba máximo de seis meses para los técnicos titulados, quince días para los trabajadores no cualificados y tres meses para el resto. Tras las sucesivas reformas se estableció que sería el fijado en convenio colectivo y, a falta de él, de seis meses para los técnicos titulados y dos meses para el resto. Esta regulación, que sigue en vigor, se reemplaza específicamente para este contrato por un año en todo caso. Es de notar que además de desaparecer la posibilidad de pactarlo en convenio y la distinción entre cualificados y no cualificados, ya no es una referencia máxima, dice textualmente que será de un año en todo caso.

Me parece absolutamente excesivo. Bien es verdad que si el empresario quiere beneficiarse de los incentivos fiscales y bonificaciones de cuotas asociados al contrato tiene que mantener el contrato durante tres años, pero no deja de significar que durante un año puede despedir al trabajador sin necesidad de alegar motivos, sin compensación alguna, y sin ningún coste en comparación con los contratos no bonificados. En otras palabras, despido libre durante un año, y eso para todo tipo de trabajador. Un período de prueba largo puede justificarse para ciertas profesiones cualificadas o puestos de alta responsabilidad, pero no hace ninguna falta un año para saber, pongamos por caso, si el encargado de la limpieza deja todo limpio. Y lo digo sin ningún ánimo de menospreciar al personal de limpieza, es que simplemente no hace falta.

Un dato importante para valorar esta disposición es que las empresas de menos de cincuenta trabajadores son más del 90% del total de empresas españolas. Por lo tanto, y según como decidan utilizar los empresarios este contrato, la medida podría significar un año de despido libre con carácter casi general. Esperemos que ese podría se quede en hipotético.

A continuación se establece que no pueden usar este contrato las empresas que hubieran procedido en los seis meses anteriores a despidos objetivos improcedentes o despidos colectivos de trabajadores del mismo grupo profesional y centro de trabajo del que se pretende contratar, límite que me parece que se queda un poco corto.

El resto del artículo establece incentivos fiscales y bonificaciones de cuotas por contratar bajo esta modalidad, con distinciones por sexo y edad del trabajador y, entre ellos, incentivos por la contratación de beneficiarios de prestaciones por desempleo. Ya expresé ayer mi opinión sobre esta clase de incentivos, están bien para apoyar a colectivos concretos con dificultades especiales, pero si se generalizan pierden su sentido y solo sirven para trasladar costes de la empresa a la sociedad.

Sinceramente creo que eso es lo que ocurrirá, que solo servirá para reducir los costes de contratación de las PYMES, dándoles además un amplísimo margen para el despido. No creo que sirva para generar empleo, dado que la política de incentivos se aplica desde hace décadas sin ningún resultado. Tampoco creo que vaya a hacer a las PYMES más competitivas, porque dependiendo en su mayoría del mercado interior, la poca competitividad que puedan ganar con esta clase de medidas será a muy corto plazo y sin futuro.

El artículo 5 es breve, establece la posibilidad de que los trabajadores a tiempo parcial hagan horas extra. El máximo anual genérico de ochenta anuales se reduce para estos trabajadores en proporción a su jornada. Me parece razonable. La regulación anterior, esta vez sí, era un tanto rígida.

El artículo 6 modifica el artículo 13 del ET para regular el teletrabajo. Esta si era una reforma claramente necesaria, porque la regulación anterior se había quedado manifiestamente obsoleta. El anterior contrato de trabajo a domicilio desaparece como tal contrato, reemplazándose por el concepto más genérico de trabajo a distancia, que se concibe como un acuerdo por el que la prestación del servicio, sea cual sea la modalidad contractual, se realiza en el lugar elegido por el trabajador. El resto de apartados del artículo garantizan que el trabajador a distancia tenga los mismos derechos salariales y no salariales que los demás trabajadores. Y lo mismo que critico los aspectos que no me gustan tengo que decir que en esto han acertado sin discusión posible. No se podía seguir manteniendo una regulación que no se había modificado desde 1980 y que ignoraba olímpicamente las nuevas tecnologías, los nuevos modos de organización empresarial y hasta diría que los nuevos usos sociales.

El artículo 7, último del capítulo, establece bonificaciones de cuotas por la transformación en indefinidos de contratos en prácticas, de relevo y de sustitución. Por no hacerme pesado no repetiré la opinión que tengo de estas políticas.

En resumen y en conclusión, en todo el capítulo hay dos aspectos positivos: la nueva regulación del teletrabajo y la posibilidad de hacer horas extras en contrato a tiempo parcial. El resto, o bien es insistir en políticas ya fracasadas, o bien es un caramelo para los empresarios y un trágala para los trabajadores.

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