jueves, 19 de enero de 2012

Notas al pie

A todo el mundo le habrá ocurrido alguna vez que, al dejar discurrir libremente los pensamientos, haya acabado preguntándose "¿cómo se me ha ocurrido pensar en esto?" y no haya sido capaz de reconstruir su propia cadena de pensamientos. En uno de sus relatos, puede que La carta robada, Edgar Allan Poe utilizó este recurso para que su Auguste Dupin se luciera reconstruyendo la cadena de pensamientos de su amigo. Tiempo después lo volvería a utilizar Sir Arthur Conan Doyle, creo que en Estudio en escarlata, para burlarse de Poe y su personaje por boca de Sherlock Holmes.

Creo que ni Holmes ni el chevalier Dupin serían capaces de deducir por qué absurda cadena acabé pensando hoy, mientras descansaba más dormido que despierto, en las notas que pueblan muchos libros. Notas del traductor, del editor o de algún comentarista que sin duda las consideraron necesarias, útiles y pertinentes. Y normalmente lo son, pero a veces también me producen cierto fastidio por su exceso.

Me ocurre, por ejemplo, con la edición que tengo del Quijote, por lo demás muy buena pero excesivamente poblada de notas no siempre pertinentes. Así, nada más comenzar el libro y tras la celebérrima frase "En un lugar de La Mancha..." el editor se creyó en la necesidad de incluir una nota para discutir qué lugar pudiera ser ése, lo que tendrá sin duda interés para eruditos y analistas de la obra cervantina, pero ninguno para mí, que me conformo con la deliberada vaguedad de Cervantes. El problema es que, como me confieso incapaz de ignorar las llamadas, acabo perdiendo la paciencia y dejando la lectura, con lo que nunca he llegado a leer entera la que se supone obra cumbre de nuestra literatura. Tendré que comprarme una edición sin anotar, supongo, para remediar tan grave falta.

Aún más absurdas, si cabe, son las notas que me encuentro en Alicia a través del espejo, que si no fueran suficientemente fastidiosas por su abundancia, lo serían por su engorrosa extensión y su absoluta obviedad. Por ejemplo, cuando la Reina Roja le ofrece una galleta a Alicia para calmar la sed el traductor incluye una nota para aclarar que, como se trata de un mundo al revés, cuanto más seco sea el producto, más le calmará la sed. ¿Quién puede necesitar semejante aclaración?

Un caso que me hace sonreir cuando lo pienso es el de La biblia en España, de George Borrow. En este caso no porque las notas no sean útiles, que lo son, sino porque en este libro Borrow relata su experiencia difundiendo en nuestro país la Biblia "descargada de notas". Que su libro incluya un no pequeño número de notas del traductor y del editor además de una extensa nota preliminar, aunque útil y de agradecer, no deja de ser paradójico.

El caso es que, pensando en estas trivialidades, me dio por pensar en este modesto blog que escribo e imaginarlo como una colección de notas al pie. Notas al pie de los libros que he leído, notas al pie del discurso de nuestros gobernantes, notas al pie de las opiniones de amigos, conocidos y desconocidos, notas al pie de otras notas al pie. Y como las que yo me encuentro en los libros, parecerán estas humildes notas a quienes las leen innecesarias, impertinentes, obvias, absurdas y alguna, quizá, útil, interesante o simplemente curiosa.

Si ésta última os ha parecido cuando menos entretenida habrá merecido la pena escribirla. Y si no, de todos modos tampoco tenía nada mejor que hacer.



4 comentarios:

  1. A cuanto menos entretenida. Y además me recuerda que yo tenía una pregunta para ti. ¿Tienes la colección entera de Holmes?

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  2. Fe de erratas
    El relato de Poe es "Los crímenes de la calle Morgue"
    El pasaje en que Holmes deduce los pensamientos de Watson está en el relato breve "La aventura de la caja de cartón"

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