martes, 8 de noviembre de 2011

Sobre El Debate

No sé si habrá algún español que no haya visto anoche El Debate (hay que escribirlo así, con mayúscula) entre D. Alfredo Pérez Rubalcaba y D. Mariano Rajoy. Lo debe de haber visto todo el mundo, y quien no lo haya visto a buen seguro habrá leído los resúmenes, comentarios, análisis y críticas que nos ha prodigado la prensa de hoy. No puedo menos que sumarme a tan magnífico despliegue y aportar mi propio comentario. Al menos compensaré el par de horas que me aburrí viendo El Debate con el rato que me entretenga escribiendo esta nota.

Lo primero que hay que señalar de El Debate es que es único, no hay partido de vuelta y mucho menos liga. No soy yo muy aficionado a estos símiles deportivos, pero es que esta vez me lo han puesto a huevo incluso a mí, que nunca veo los deportes. Lo han concebido y desarrollado exactamente como un partido de tenis, con sus sets y juegos, te lanzo la bola, me la devuelves si puedes. Hasta han recurrido a árbitros de baloncesto para cronometrar los tiempos.

Pero me desvío. Decía que es único, por lo que en realidad apenas hubo tiempo de lanzar dos ideas y cuatro acusaciones. Titulares para la prensa del día y poco más. El Debate en realidad no fue tal, no hubo intercambio de ideas, ni argumentos, ni crítica seria. Lo que hubo fue lo mismo que los candidatos ofrecen en sus mítines, pero empaquetado y envuelto en papel de regalo. Oferta dos por uno.

El resto de partidos no fueron invitados a la fiesta, lo que ciertamente no debería sorprender a nadie. Es la enésima vuelta de tuerca del bipartidismo. Solo cuenta lo que digan Rubalcaba y Rajoy, incluso cuando no dicen nada. Los demás, por lo visto, no tienen propuestas. Y si las tienen se las ignora, y aquí paz y después gloria. Cosa que me parecería muy bien si la pachanga se la hubiesen montado ambos partidos en un canal de televisión privado y pagado de su peculio. Pero no en un medio de comunicación público que se supone al servicio de los ciudadanos, y pagando con dinero público. Y no es pacotilla lo que dicen que ha costado.

Naturalmente en todo partido tiene que haber un ganador. Según los incondicionales del PP fue D. Mariano y según los incondicionales del PSOE, que alguno le queda, fue D. Alfredo. La costumbre en estos casos es que no haya perdedor. Claro que hubo una perdedora, la democracia, pero los espectadores no cuentan.

Y ahora que hemos hablado de las formas, hablemos del contenido. Confieso que se me pasó por la cabeza escribir esa frase, hablemos del contenido, y a continuación dejar un párrafo en blanco. Pero no, no caeré en el recurso a la broma facilona.

Es difícil hablar del contenido de El Debate porque en realidad hubo muy poco. El Sr. Rubalcaba prácticamente se limitó a interrogar al Sr. Rajoy sobre sus intenciones y sobre algunos aspectos de su programa. Y éste prácticamente se limitó a contestar con evasivas o simplemente no contestar. Sin embargo, unas pocas cuestiones me han llamado la atención.

El candidato socialista preguntó insistentemente a su rival si iba a modificar las prestaciones por desempleo, ya que lleva en su programa la transformación del actual sistema de reparto en uno de capitalización. El Sr. Rajoy evadió la pregunta contestando simplemente que no bajaría las prestaciones. Y aquí hay que decir claro que el Sr. Rubalcaba pilló al candidato popular en renuncio, ya que en un sistema de capitalización no puede garantizar en modo alguno que no se vea reducida la protección. De hecho, y aunque no es cuestión de entrar a razonarlo aquí, lo previsible es que disminuya entre los más jóvenes y los que tienen contratos más precarios. Justo los que más la necesitan.

Otro aspecto muy llamativo es que D. Mariano contestó insistentemente a las preguntas afirmando que el estado de bienestar se financia con impuestos y que por lo tanto la solución a los problemas es generar empleo.Y desde luego no le falta razón, lo que le faltó fue decir qué piensa hacer para generar empleo. Porque la única propuesta que recuerdo haberle oído en ese sentido, bajar los impuestos a las empresas, simplemente no funciona. Tampoco lo voy a razonar aquí, hablé de ello en una entrada anterior.

Siendo justos, tampoco fue mucho mejor la única propuesta en ese sentido de D. Alfredo: bonificaciones en las cuotas de los nuevos contratos. Es la misma medida que se lleva aplicando desde hace décadas sin ningún resultado.

Y ahí se acaba el contenido del debate. El resto fue poco más que un intercambio de acusaciones mutuas y un patético concurso por ver quién ha recortado más, algo en lo que ambos candidatos harían bien en ser más discretos.

Afortunadamente tenemos alternativas. Los dos contendientes de ayer no son las únicas opciones aunque hagan todo lo posible por hacerlo ver así. No sé que impresión habrán sacado otras personas de El Debate. En mi caso solo ha servido para confirmarme que necesitamos un cambio, y no precisamente el que propone D. Mariano Rajoy Brey.



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