jueves, 20 de octubre de 2011

Riqueza y pobreza

Riqueza y pobreza son términos relativos. Ya sé que es una perogrullada, pero hoy tengo el ánimo para verdades de Pero Grullo. Nos consideramos ricos o pobres por comparación con lo que conocemos o con lo que imaginamos como posible.

Así, el noble de la edad media no tenía las comodidades que un europeo medio de hoy considera normales, como el agua corriente o la electricidad, y sin embargo lo considerarían y se consideraría rico por comparación con sus coetáneos y con lo que el conocimiento y la tecnología de la época podían hacer imaginar.

¿Existe una riqueza absoluta? Quizá, pero ni sé donde está el límite, ni sé de nadie que haya dicho jamás "ya soy absolutamente rico".  En el fondo, la única riqueza absoluta sería la de aquél que lo poseyera todo, pero una riqueza tal es sin duda imposible, pues aunque alguien la alcanzara le duraría lo que un muñeco de nieve en el desierto de Kalahari.

Lo que sí tengo claro que existe y es tristemente posible es la pobreza absoluta. La de aquellos que no tienen los medios ni tan siquiera para satisfacer sus necesidades vitales más elementales. Los millones de personas que cada día sufren y mueren de hambre son sin duda pobres absolutos.

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