martes, 25 de octubre de 2011

Imágenes de la barbarie

Lo merecía, grabado de Francisco de Goya
Decía hace unos cuantos días que las imágenes que periódicamente nos llegan de actos de barbarie son necesarias para hacernos conscientes a quienes no la hemos conocido. Pero en realidad no tengo claro que esas imágenes tengan realmente utilidad, que sirvan para hacernos más conscientes.

Para ilustrar la entrada de ayer utilicé un grabado de la serie Los desastres de la guerra, de Goya, que vuelvo a utilizar hoy. La elección de este gragado entre los muchos que componen la serie no fue, por supuesto, casual. Es la misma imagen del cadáver de Mussolini colgado por los pies, la de Ceaucescu, la misma que hemos visto muchas veces a lo largo de la historia. Dos siglos separan el grabado de Goya del vídeo de la muerte de Gadafi, y no parece que hayamos aprendido nada.

Hay, desde luego, una diferencia sustancial entre el grabado y las fotografías o vídeos contemporáneos. En el grabado no sabemos realmente quién era el muerto, un soldado francés, un afrancesado, un traidor.. poco importa. Goya no pretendía ilustrar la muerte de un hombre concreto, sino la barbarie. Pero no se limitó a plasmar una imagen, dejó también un pie: "lo merecía".

El mismo pie podría servir para innumerables imágenes. La turba que arrastra y apalea el cuerpo también es la misma que linchó a Mussolini y a Gadafi, la misma que en París vejó y humilló a tantas mujeres acusadas de colaboración horizontal. Todos "lo merecían".

Ante esto muchos distinguirán entre venganza y justicia, y quienes así piensan suelen considerar que la diferencia radica en un tribunal y un juicio. Pero yo creo que tiene que haber algo más, que una ejecución legal no es menos bárbara que un linchamiento. Será legal, será incluso justa, pero no menos bárbara.

Dostoievski dijo que el grado de civilización de una sociedad se mide por el trato que da a sus presos. Cuando leemos en Papillon, la novela autobiográfica de Henri Charrière, la descripción del trato que recibían los reclusos de Cayena es difícil considerar a la Francia de la época una nación civilizada.

Tal vez, sólo tal vez, la justicia no tiene que ver solo con la culpa del juzgado, sino también con la humanidad de quien juzga. No lo sé. Sé que doscientos años después de que Goya nos dejase su grabado, todavía hay quienes ven la barbarie y piensan: "lo merecía"

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