domingo, 7 de agosto de 2011

Seamos radicales

Radical (del lat. radix, -icis): Perteneciente o relativo a la raíz

Hay que calmar a los mercados. Ese es el mantra de los políticos y de ciertos economistas ante los continuos ataques de los especuladores a los Estados, a los pueblos. Y digo especuladores, no mercados, porque no se puede calmar a una abstracción, es a los especuladores a quienes quieren calmar. Y para eso aprueban recortes, toman paquetes de medidas, desvían dinero público a entidades privadas o, en el colmo del absurdo, piden adelantos electorales.

Todo inútil, nada de eso ha calmado a los especuladores ni los calmará. Es como creer que echándole pedacitos de carne a un tigre no nos devorará. Ninguna de esas medidas está encaminada a la raíz del problema, que son los propios especuladores. ¿Desde cuando se apaga un fuego echándole más leña? Ninguna de esas medidas contribuye un ápice a solucionar el problema. De hecho, lo agrava.

La raíz del problema es la desregulación de los mercados financieros y la codicia de los especuladores, y a esa raíz deben dirigirse los esfuerzos. No hay que calmar a los especuladores, sino todo lo contrario, hay que ponerlos nerviosos. Hay que decirles con rotundidad que no vamos a seguir tolerando que destruyan economías enteras para saciar su insaciable avaricia.

Hay que decirles que vamos a regular el mercado financiero. Hay que decirles que vamos a acabar con los paraísos fiscales. Hay que decirles que vamos a dotarnos de nuestras propias agencias de calificación. Hay que decirles que la Unión Europea es más que un mercado. Hay que decirles que tendrán que pagar impuestos. Hay que decirles que tendrán que asumir su responsabilidad. Hay que decirles que las decisiones internacionales se tomarán por medios democráticos. Hay que decirles que el Banco Mundial, el FMI y la OMC no van a seguir siendo instrumentos del neoliberalismo.

Somos casi siete mil millones de personas en la Tierra. ¿Cuántos son ellos? No deberíamos ser nosotros los que tengamos miedo de "los mercados". Son ellos los que deberían tener miedo de las consecuencias de lo que han hecho. Son ellos quienes deberían temblar.

Que tiemblen.

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