jueves, 23 de junio de 2011

¿Y Libia?

Es algo que suele suceder. En el mundo actual la información llega muy rápido y en grandes cantidades. Entre tanta información, a menudo nos quedamos solo con los titulares y no profundizamos en ella, y los periódicos necesitan noticias nuevas para vender ejemplares. Las noticias, por definición, no pueden ser viejas. De modo que una noticia es portada un breve tiempo, genera debate, polémica, y luego es desplazada por otras y, a menos que nos afecte directamente, cae en el olvido. Incluso siendo el tema tan grave como una guerra.

Cuando comenzó el conflicto de Libia me sentí inclinado a apoyar la intervención considerando, y así lo dije, que a quien luchaba por la libertad había que apoyarlo. Adopté esa postura esperando que la intervención sirviese para que el pueblo libio pudiese decidir libremente su futuro, y temiendo que el conflicto acabase enquistándose y convirtiéndose en uno de esos mal llamados conflictos de baja intensidad que asolan los pueblos más que la guerra abierta. Desde entonces he intentado seguir con regularidad la información de este conflicto, pero la que me llega es escasa, de mala calidad y a menudo contradictoria. Hoy mismo he leido dos noticias en distintos periódicos. En uno se recogía la afirmación de Gadafi de que resistiría hasta el final, en el otro la declaración de uno de sus ministros de que estaba buscando la manera de salir del país evitando la Corte Penal Internacional.

Otra cuestión llamativa de las noticias es que suelen referirse casi exclusivamente a lo que deciden o no deciden la Unión Europea y la OTAN, o bien a los muertos ocasionados por algún bombardeo o ataque de uno u otro bando, pero rara vez a la situación real del país y su población o la evolución del conflicto.

Por eso llevo casi tres meses sin decir una palabra sobre el conflicto desde la única nota que publiqué sobre el tema y que no recogí en este blog. Llevo un tiempo pensando en escribir nuevamente sobre el tema y sin decidirme a hacerlo, porque sencillamente no se a qué atenerme ni lo que sucede en realidad. Solo sé que cada día que pasa disminuye mi esperanza y aumenta mi temor.

A veces lo único que hace falta para decidirnos es que alguien nos pinche, y eso es lo que me ha pasado hoy. Un amigo cuya postura al inicio del conflicto era contraria a la mía ha publicado hoy en su muro de facebook una sencilla pregunta: ¿y Libia? Naturalmente la pregunta era para todos, pero me sentí aludido. Tiene razón mi amigo, aunque no lo tengamos claro, conviene no dejar que Libia caiga en el olvido. Y por eso estoy dándole al teclado aunque hoy no tenía intención de escribir nada. Para recordaros a los pocos que me leéis que en Libia sigue habiendo una guerra, y nosotros somos parte en ella.

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